martes, 28 de julio de 2015
Alas de bolsillo que pueden contra la corriente
Rojo el plumaje le brillaba, pero tan negro como su antifaz se sentía, el petirrojo en el suelo sin ganas de volar, recorria el camino de la paloma, aquella blanca, de primavera pasada, que remontar vuelo queria a donde el pequeño petirrojo no alcanzaba. Dio sus mas fuertes batir de alas y a pesar de todo, allá en el piso estaba paso a paso caminando. En el aire surcaba el cielo la golondrina majestuosa y con alta clase, llevando de paseo a paloma a lugares donde sus alas si podian contra la corriente, dando altura a paloma para relucir como debía. El petirrojo observa sus alas sabiendo que cada ave tiene su lugar para volar, contento de haber dado mas que cualquier otro rojo, contento de que la paloma vuele ahora en donde debe estar, y el rojo petirrojo no encuentra mas remedio que dejar de volar mas con su mente que con sus alas, dejar de mirar el sol y observar a los costados, donde aun vuelan aves. a su lado.
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