martes, 8 de septiembre de 2015
Mejor llama a mi psicoterapeuta
A veces aún se suelta ese perro de collar con puas, que solo se consume desde dentro, con esas ganas de desgarrar y desangrar el sistema que lo rodea y reprime. Ese fuego que ha mermado en el pasado, sujetándose a viejos sueños de amores fuertes de atmósferas encuadradas en el marco de las metas comunes, que siguen la corriente, con la fuerza necesaria para convencerlo. Es el alma que queda guardada alimentándose en las entrañas del sufrimiento al que condena estar atrapado en dirección de la manada. Es el perro con ganas de correr libre, en el cautiverio de un apartamento de un lindo barrio, sin contacto con la real riqueza. Es el tiempo, el corazón y el anhelo de escapar lo que alimenta la fiera dentro de la mascota. Es la locura riendo a carcajadas dentro de un rostro serio sin sonrisa, como si fuera un psicópata payaso esperando generar el caos.
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