jueves, 8 de octubre de 2015

Marchitas en primavera

Anden 10 y 11, a pasos del quitapenas las aspas rígidas aún cubren la vista al puerto. Los sonidos de valizas, maquinas y camiones se suman al del transporte surtido de recuerdos de una época no tan lejos de otra vida. El bullicio de la gente durante la larga espera, sin importar si el paisaje de fondo pinta un cielo celeste, gris, o negro. El oído y el olfato canalizan el flujo de recuerdos, y ambientan el día de una despedida, que aun no tiene sabor amargo salado por las lágrimas, pero va inyectando poco a poco el acostumbrado desconsuelo. Los bancos rígidos que sostuvieron tantos llantos como  calidos abrazos, hoy se ocupan solo por el transeúnte espectantante, ansioso por el estallido de la noticia, sin saber que daño causara encontrarse a la que se fue, en paz recostada, forzando a recuerdos de secretos de una niñez, mal crianzas inocentes, chocolates y golosinas a escondidas. Una pequeña y gran niñera que en 2 generaciones se hizo parte de la familia, anda tranquila zuly, que algún dia nos vamos a ver de nuevo madrina...

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