sábado, 26 de septiembre de 2015

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Hola, sigo esperando por ti paz, cordura ajena que sirve de lentes para enfocar esta realidad. Aun camino por las calles de montevideo viendo borroso a mi alrededor, deseoso de recostarme aunque una plaza me haga sentir falto de estar realmente acá. Giran sin parar las voces de los niños gritando desesperados en la calecita del azar, no se detiene y yo sin poder bajar. Un salto al saludo inmoral de la razón inalcanzable. El mal que radica en la obsesión del vacio que hay, donde estas sensatez? Abandonaste el barco para no hundirte, y yo abrazado al timonel del desasosiego, siento la presión mientras se hunde. Dañando lo que hubiera quedado con manotazos imprudentes, por que no existe practicidad ni la capacidad de pensar cuando ahogarte cala en el fondo de los huesos y la mente.  Recuerdo sentir la sanidad un poco menos cada vez, hasta su ocaso y ya juego nomas a ser normal, sin saber discernir entre que está bien y que está mal.

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