Un animal derrotado, con el peso de las cadenas en su cuello y sus manos; ese fuego encerrado que consume el interior sin quemarlo. Llevado a besar las manos de su amo, sin más que la intención de levantarse, revelarse. Morir libre o fugarse es solo una idea que resuena el vacío, haciendo un eco que nadie escucha, engrisando el color de la pasión que define ese principio fundamental de ser un animal de corral, con corazón salvaje y sueños de libertad...viendo como ya nadie se quiere revelar, agacha la mirada y se deja pisotear.
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